
Wall Street afronta el cierre de octubre bajo presión. Los resultados de Amazon e Intel han reavivado las dudas sobre el coste de la revolución de la inteligencia artificial, mientras los datos de crecimiento e inflación de Estados Unidos complican las perspectivas de los tipos de interés. El mercado empieza a exigir algo más que promesas: beneficios, márgenes y generación de caja.
Wall Street, bajo presión antes de la apertura
La sesión del jueves dejó una señal de cautela en la bolsa estadounidense. El S&P 500 retrocedió un 0,30%, hasta los 7.720,39 puntos; el Nasdaq Composite cayó un 1,38%, hasta los 26.184,72 puntos, y el Dow Jones perdió un 0,25%, hasta los 52.342,56 puntos.
El Russell 2000, que representa a las empresas estadounidenses de menor capitalización, avanzó aproximadamente un 1%. Además, la mayoría de los valores cotizados subieron durante la sesión, a pesar de las pérdidas de los principales índices.
Esta divergencia es importante: el retroceso estuvo muy condicionado por las grandes compañías tecnológicas, cuyo peso en los índices amplifica sus movimientos.
La presión aumentó después del cierre. En la preapertura del viernes, los futuros del Nasdaq-100 llegaron a caer más de un 2%, mientras los futuros del S&P 500 también retrocedían. Las cuentas empresariales volvieron a situar en primer plano una pregunta incómoda para el mercado: ¿cuánto tiempo tardarán las enormes inversiones en inteligencia artificial en traducirse en rentabilidad?
Amazon: la nube crece con fuerza, pero la inversión preocupa
Amazon presentó unas ventas trimestrales de 201.900 millones de dólares, un 12% más que un año antes. Su negocio de computación en la nube, Amazon Web Services (AWS), destacó con un crecimiento interanual del 39,3%, hasta los 46.000 millones de dólares.
El negocio operativo también mostró fortaleza: Amazon registró unos ingresos operativos de 28.100 millones de dólares, con un margen operativo del 13,9%.
Sin embargo, la reacción de los inversores fue negativa. El beneficio por acción quedó por debajo de las expectativas y la previsión de ventas para el cuarto trimestre no terminó de convencer al mercado.
El principal foco de preocupación está en el gasto. Amazon mantiene su previsión de invertir aproximadamente 220.000 millones de dólares en gastos de capital durante 2026, en buena medida para ampliar su infraestructura tecnológica y de inteligencia artificial.
Además, la compañía registró una salida de caja libre de 42.400 millones de dólares en los últimos doce meses, atribuida principalmente al aumento de las inversiones en bienes de equipo.
Las acciones llegaron a caer alrededor de un 7% en las operaciones posteriores al cierre.
La lectura para los inversores: AWS demuestra que la demanda de infraestructura de IA es real. La incógnita es cuánto capital adicional necesitará Amazon para atenderla y cuánto tardará ese esfuerzo en convertirse en caja disponible para los accionistas.
Intel: el mercado mira más allá de los resultados trimestrales
Intel también ha contribuido al deterioro del sentimiento hacia la tecnología.
La compañía comunicó unos ingresos de 16.500 millones de dólares en el tercer trimestre, un 21% más que un año antes. No obstante, la atención se desplazó hacia sus previsiones para el siguiente trimestre y las perspectivas del mercado de ordenadores personales.
La compañía anticipó unos ingresos de entre 15.000 y 16.000 millones de dólares para el cuarto trimestre. Las preocupaciones sobre la evolución de la demanda de PC y la generación de caja pesaron sobre la confianza de los inversores.
La acción llegó a registrar una caída de aproximadamente el 23% en las operaciones posteriores al cierre, con pérdidas todavía mayores en algunas referencias de preapertura.
El mensaje es claro: un crecimiento interanual positivo no garantiza una buena reacción bursátil si las perspectivas futuras decepcionan.
En un mercado que ha premiado durante meses las expectativas vinculadas a la inteligencia artificial, las previsiones de ingresos, la rentabilidad de las inversiones y la capacidad de financiar nuevos proyectos están ganando protagonismo.
La IA sigue creciendo, pero cambia el criterio de valoración
Las caídas de Alphabet, Amazon e Intel durante las últimas sesiones reflejan una evolución importante del mercado.
La inteligencia artificial continúa ofreciendo oportunidades en centros de datos, computación en la nube, semiconductores, redes y software. Sin embargo, construir esta infraestructura exige inversiones extraordinarias en equipos, energía, instalaciones y capacidad de procesamiento.
El riesgo aparece cuando el gasto crece más rápido que los ingresos o cuando las expectativas de rentabilidad se desplazan demasiado lejos en el tiempo.
Por eso, los inversores están diferenciando entre compañías que pueden monetizar rápidamente la demanda y empresas que todavía necesitan demostrar que sus inversiones producirán retornos suficientes.
Esto no significa necesariamente que haya terminado el ciclo alcista de la inteligencia artificial. Significa que la selección de compañías podría cobrar más importancia que la exposición indiscriminada al sector.
PIB e inflación: una combinación incómoda para la Reserva Federal
Los últimos datos macroeconómicos de Estados Unidos añaden otra variable a la ecuación.
La primera estimación del PIB mostró que la economía estadounidense creció a una tasa anualizada del 3,4% en el tercer trimestre, frente al 2,2% del segundo trimestre. El resultado refleja una actividad económica resistente, apoyada por la inversión, el consumo y el gasto público.
Sin embargo, el índice de precios PCE, una de las referencias de inflación más relevantes para la Reserva Federal, también sorprendió por su persistencia.
En septiembre, el PCE general aumentó un 0,5% mensual y un 3,6% interanual. La medida subyacente, que excluye alimentos y energía, subió un 0,3% mensual y un 3,1% interanual.
Estas cifras plantean un desafío: la economía mantiene su impulso, pero la inflación continúa por encima del objetivo del 2%.
El miércoles, la Reserva Federal mantuvo los tipos de interés en el rango del 3,75%-4,00%, mediante una votación de 10 a 2. Los dos miembros discrepantes preferían una subida de un cuarto de punto.
La decisión mantiene la incertidumbre sobre los próximos movimientos monetarios. Si la inflación permanece elevada y el crecimiento sigue siendo sólido, la Fed podría tener menos margen para relajar su política.
Para Wall Street, unos tipos altos durante más tiempo pueden reducir el atractivo relativo de las acciones con valoraciones exigentes y encarecer la financiación de proyectos de largo plazo.
DESCUBRIR BROKER INTELIGENTE EA
Europa también vigila la inflación y el coste de la energía
El Banco Central Europeo mantuvo el jueves sus tres tipos oficiales sin cambios: la facilidad de depósito en el 2,50%, las operaciones principales de financiación en el 2,65% y la facilidad marginal de crédito en el 2,90%.
El BCE advirtió de que el encarecimiento de la energía podría elevar la inflación y, al mismo tiempo, perjudicar el crecimiento económico.
Este escenario es relevante para las bolsas europeas, las compañías industriales y los sectores con un consumo energético elevado. También puede afectar a las expectativas sobre el euro, la deuda soberana y la evolución de los tipos.
La lectura conjunta de las decisiones de la Fed y el BCE refuerza la idea de que los bancos centrales seguirán dependiendo de los datos. No conviene dar por descontada una bajada de tipos mientras persistan las presiones sobre los precios.
Qué deben vigilar los inversores durante la sesión
La jornada de este viernes, última sesión bursátil de octubre, estará condicionada por varios factores:
- Los futuros del Nasdaq: permitirán medir si las ventas de tecnología se extienden a la apertura y si aparecen compradores tras las caídas.
- La reacción a Amazon e Intel: será clave distinguir entre una corrección puntual y un deterioro más amplio de las expectativas empresariales.
- La rentabilidad de los bonos: una subida de los rendimientos podría aumentar la presión sobre las valoraciones de crecimiento.
- La inflación y los tipos: los últimos datos del PIB y del PCE refuerzan la importancia de las próximas comunicaciones de la Reserva Federal.
- La amplitud del mercado: si los valores de otros sectores siguen avanzando mientras cae la tecnología, podría continuar la rotación hacia empresas con valoraciones más moderadas o beneficios más estables.
También conviene recordar que el cierre de mes puede aumentar los ajustes de carteras y los movimientos en determinados valores. Una caída de los futuros no garantiza que toda la sesión termine en negativo.
Criptomonedas: un incidente de seguridad añade presión al riesgo
El mercado cripto afronta su propio foco de incertidumbre. Bitcoin cayó hasta niveles cercanos a los 77.600 dólares, mientras Ethereum también retrocedió, después de que Binance informara de un posible incidente de seguridad.
La plataforma comunicó que su investigación preliminar apuntaba a transacciones de retirada no autorizadas. Binance estimó inicialmente el impacto en unos 6.300 millones de dólares, afirmó haber congelado aproximadamente 3.000 millones en activos en cadena y aseguró que cubriría las pérdidas. Las cifras son estimaciones comunicadas por la propia compañía mientras continúa la investigación.
El episodio vuelve a poner de manifiesto que, además de los movimientos de precios y la liquidez, los riesgos operativos y de custodia pueden provocar episodios bruscos de volatilidad en los activos digitales.
Para el conjunto de los mercados, la evolución de Bitcoin es secundaria frente a la presión sobre las grandes tecnológicas, aunque ambos segmentos pueden verse afectados por cambios en el apetito global por el riesgo.
Conclusión: el mercado exige rentabilidad, no solo crecimiento
Wall Street cierra octubre con una prueba importante para el relato de la inteligencia artificial. Amazon demuestra que la demanda de nube sigue acelerándose, pero su elevado gasto de capital genera dudas sobre la caja disponible. Intel, por su parte, evidencia que las perspectivas futuras pueden pesar más que el crecimiento registrado en un trimestre.
Al mismo tiempo, el PIB estadounidense mantiene su fortaleza y la inflación PCE continúa por encima del objetivo de la Reserva Federal. Esta combinación limita la confianza en una relajación rápida de las condiciones monetarias.
La clave de las próximas sesiones será comprobar si las grandes tecnológicas pueden convertir sus inversiones en beneficios sostenibles y si la inflación permite estabilizar las expectativas sobre los tipos.
La inteligencia artificial puede seguir siendo una de las grandes oportunidades de inversión, pero el mercado está dejando claro que no todas las compañías se beneficiarán por igual.
En Broker Inteligente seguimos analizando Wall Street, los bancos centrales y los resultados empresariales para identificar las tendencias que realmente pueden mover los mercados.





