Guía de la SEC sobre criptomonedas: tokens, recompras y staking ya tienen nuevas reglas

La guía de la SEC sobre criptomonedas publicada el 25 de septiembre de 2026 introduce nuevas aclaraciones sobre uno de los debates más importantes del mercado de activos digitales: cuándo un token puede considerarse un valor y cuándo determinadas actividades relacionadas con ese token pueden quedar fuera de la legislación estadounidense de valores.

La publicación llega pocos días después de que el Congreso no consiguiera avanzar con el CLARITY Act, aumentando la atención sobre el papel que está desempeñando la Securities and Exchange Commission para definir el marco regulatorio de los criptoactivos.

La novedad afecta especialmente a tres áreas: los tokens de redes funcionales, los programas de recompra de tokens y los denominados Staking Receipt Tokens, utilizados en actividades de staking líquido.

La SEC sostiene que, bajo determinadas circunstancias, un token puede dejar de estar sujeto a un contrato de inversión aunque el proyecto continúe realizando recompras. Además, aclara que ciertos recibos de staking pueden ser considerados instrumentos que simplemente representan la propiedad del activo subyacente y no valores.

Pero hay una letra pequeña fundamental: estas respuestas proceden del staff de la División de Corporation Finance. La propia SEC señala que las FAQ no constituyen una norma, regulación ni declaración oficial de la Comisión, no tienen fuerza ni efecto legal y no modifican la legislación vigente.

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¿Qué ha dicho exactamente la SEC sobre los tokens?

Uno de los elementos más importantes de la guía de la SEC sobre criptomonedas es la distinción entre el token y las promesas realizadas alrededor de ese token.

La existencia de un activo digital no significa automáticamente que sea un valor. El análisis depende también de las circunstancias en las que se ofrece, de las expectativas generadas y de las promesas realizadas por el emisor.

La SEC explica que, cuando una red todavía no es funcional, las declaraciones de un emisor pueden ser relevantes para determinar si existe un contrato de inversión.

El ejemplo resulta bastante intuitivo.

Un proyecto podría vender un token cuando todavía está construyendo su red y comunicar a los compradores que el equipo utilizará sus esfuerzos para desarrollar la infraestructura necesaria para que el ecosistema funcione.

En ese contexto, la promesa de desarrollar la red puede convertirse en un elemento relevante dentro del análisis de valores.

Sin embargo, una vez que el sistema alcanza la funcionalidad que el propio emisor había definido en sus promesas, la situación puede cambiar.

Y aquí aparece una de las partes más interesantes de la nueva interpretación.

Cada proyecto puede definir qué significa que su red sea funcional

La SEC no establece una única definición universal de cuándo una red está suficientemente desarrollada.

Según las nuevas FAQ, los umbrales para alcanzar la funcionalidad o descentralización pueden depender de cómo el propio emisor haya definido o descrito esos conceptos en sus representaciones y promesas.

Esto tiene una consecuencia importante para los proyectos cripto.

En lugar de existir únicamente una prueba externa y uniforme aplicable a todos los protocolos, las propias declaraciones realizadas por cada proyecto pueden contribuir a determinar cuándo se han cumplido las condiciones prometidas.

Por eso, la comunicación de los emisores adquiere una importancia todavía mayor.

No se trata únicamente de construir una blockchain o lanzar un token. También importa cómo se presenta el proyecto ante los usuarios y potenciales compradores.

¿Qué ocurre con las recompras de tokens?

Otro de los grandes puntos de la guía de la SEC sobre criptomonedas son las recompras o buybacks.

Durante 2026, las recompras de tokens se han convertido en una práctica cada vez más habitual entre protocolos que utilizan parte de sus ingresos para adquirir sus propios activos digitales.

Según datos de Allium Labs citados por el Financial Times, los proyectos cripto habían destinado aproximadamente 638 millones de dólares a recompras de tokens durante 2026, mientras que Hyperliquid y Pump.fun concentraban cerca del 90% del total.

La SEC introduce ahora una distinción importante.

Si un sistema cripto ya es funcional, el anuncio de un programa de recompra de un activo que no es un valor no constituiría por sí mismo una representación o promesa de realizar esfuerzos empresariales esenciales.

Es decir, una recompra no convierte automáticamente el token en un valor.

Pero existe una excepción relevante.

La diferencia está en cómo se presenta el buyback

Si la red todavía no es funcional, una recompra podría adquirir una importancia diferente cuando el emisor la presenta como una forma de generar rendimiento o rentabilidad para los titulares del token.

Este matiz es fundamental.

No es exactamente lo mismo decir:

«La red genera ingresos y utilizaremos parte de ellos para gestionar nuestra tesorería y recomprar tokens».

Que comunicar:

«Compra ahora el token y obtendrás rendimiento gracias a nuestras futuras recompras».

En el segundo supuesto, la recompra puede formar parte de la promesa económica realizada al comprador.

Por eso, la nueva orientación no puede interpretarse como una autorización general para realizar cualquier tipo de recompra.

La SEC está diferenciando entre una red que ya funciona y una promesa de rentabilidad basada en los esfuerzos futuros del emisor.

638 millones de dólares en recompras durante 2026

El contexto de mercado ayuda a entender por qué esta aclaración llega en un momento especialmente relevante.

Las recompras de tokens han crecido considerablemente durante 2026. Los datos citados por el Financial Times sitúan el volumen en 638 millones de dólares, frente a unos 545 millones durante el mismo periodo de 2025 y apenas 366.000 dólares en todo 2024.

Hyperliquid y Pump.fun concentran la mayor parte de esa actividad.

Hyperliquid ha utilizado una parte muy elevada de sus ingresos derivados de la actividad del protocolo para adquirir HYPE, mientras que Pump.fun también ha destinado ingresos a recompras y quema de tokens.

La expansión de estas estrategias ha provocado que el concepto de token buyback empiece a parecerse cada vez más al mecanismo de recompra de acciones utilizado por compañías cotizadas.

Sin embargo, la nueva orientación de la SEC deja claro que el tratamiento jurídico depende de las circunstancias.

Una recompra no convierte automáticamente un activo digital en un valor.

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¿Y si el token ya no es un valor?

La interpretación resulta especialmente relevante para proyectos que han pasado de una fase inicial de desarrollo a una red plenamente operativa.

La lógica planteada por la SEC es que, una vez que el sistema funciona y se cumplen determinadas condiciones, las posteriores actividades del emisor no necesariamente vuelven a convertir el token en un valor.

Esto incluye, bajo determinadas circunstancias, continuar desarrollando el proyecto, promocionar funcionalidades existentes o realizar recompras.

La clave está en que esas actividades posteriores no constituyan nuevas promesas de esfuerzos empresariales esenciales que vuelvan a generar un contrato de inversión.

En otras palabras, que un proyecto continúe evolucionando no significa automáticamente que el token vuelva a entrar dentro de la categoría de valor.

El gran cambio para Ethereum, XRP y otros grandes tokens

Esta interpretación también puede influir en uno de los debates más prolongados del mercado cripto: la clasificación jurídica de algunos de los principales activos digitales.

Durante años, el mercado estadounidense ha discutido hasta qué punto determinadas criptomonedas pueden considerarse valores bajo la legislación federal.

La nueva interpretación no establece una lista universal de tokens que sean valores o no lo sean.

Sin embargo, proporciona más elementos para analizar la evolución de un proyecto desde su lanzamiento hasta una etapa en la que la red ya funciona.

Esto podría resultar especialmente relevante para activos de grandes ecosistemas que tienen redes operativas y diferentes grados de descentralización.

Pero sería incorrecto interpretar la publicación como una declaración de la SEC diciendo que Ethereum, XRP u otros activos concretos han quedado definitivamente fuera de las leyes de valores.

La clasificación continúa dependiendo de las circunstancias específicas y del marco aplicable.

Los Staking Receipt Tokens reciben otra aclaración

La tercera gran pieza de la nueva orientación afecta al staking líquido.

Los Staking Receipt Tokens son activos que representan una determinada cantidad de un criptoactivo depositado para realizar staking.

Su función es permitir que el usuario mantenga una representación líquida de los activos depositados mientras estos permanecen vinculados a actividades de staking.

La SEC explica que, en las circunstancias descritas en su interpretación, un Staking Receipt Token que represente un activo digital no considerado un valor puede funcionar simplemente como un recibo de propiedad del activo subyacente.

La distinción es importante.

El recibo no debería crear por sí mismo derechos económicos adicionales sobre el activo depositado. Su función principal sería demostrar que el titular posee una determinada cantidad del activo subyacente.

La SEC ya había desarrollado esta interpretación en su declaración sobre determinadas actividades de liquid staking, publicada anteriormente, donde explicaba que estos recibos pueden representar la propiedad del activo depositado sin convertirse por ello en valores.

¿Puede un Staking Receipt Token ser una commodity?

La nueva FAQ va un paso más allá.

La SEC señala que un Staking Receipt Token puede clasificarse como un digital commodity cuando es emitido por un proveedor de liquid staking basado en protocolos y cumple las características descritas en la interpretación.

En estos casos, su valor estaría vinculado a la operación programática del sistema y a la oferta y demanda del activo.

Pero nuevamente existen condiciones.

El recibo no debe otorgar derechos económicos adicionales que lo transformen en un instrumento financiero diferente.

La SEC distingue entre representar la propiedad de un activo y crear un nuevo producto financiero que proporcione incentivos o beneficios adicionales.

El caso JitoSOL vuelve a estar en el centro del debate

La aclaración resulta especialmente interesante para protocolos de liquid staking como Jito.

Tras conocerse la nueva FAQ, la responsable jurídica de Jito, Rebecca Rettig, señaló públicamente que la interpretación encajaba con la posición de Jito sobre JitoSOL y su posible utilización en productos cotizados de Solana con staking.

Esto no significa que la SEC haya declarado específicamente que JitoSOL sea aprobado como producto para cualquier ETF.

La importancia está en que el marco descrito por la agencia proporciona argumentos regulatorios para analizar los staking receipt tokens bajo una estructura diferente de la que correspondería a un valor tradicional.

La gran advertencia: esto no es una ley

Aquí está probablemente el punto que los inversores no deberían pasar por alto.

La nueva guía de la SEC sobre criptomonedas no equivale a una nueva ley aprobada por el Congreso.

La propia SEC lo deja expresamente claro: las FAQ reflejan la opinión del staff de la División de Corporation Finance y no tienen fuerza o efecto legal. Tampoco crean obligaciones nuevas ni modifican la legislación aplicable.

Esto significa que una futura composición de la SEC podría modificar estas interpretaciones.

También significa que los participantes del mercado no deberían tratar las FAQ como una protección legal absoluta.

La diferencia con una legislación aprobada por el Congreso es fundamental.

El CLARITY Act sigue siendo la pieza que falta

La publicación de estas aclaraciones se produce además después de que el CLARITY Act no consiguiera avanzar en el Senado.

El propio presidente de la SEC, Paul Atkins, reconoció el 17 de septiembre que el Congreso no había logrado avanzar con la legislación y presentó la Innovation Exemption como una medida temporal dentro de las competencias existentes de la Comisión.

La SEC está avanzando así mediante interpretaciones, FAQ, exenciones y otras herramientas administrativas mientras continúa el debate legislativo.

Eso explica la comparación que está circulando en el mercado: en ausencia de una ley integral, la SEC está proporcionando aclaraciones cuestión por cuestión.

Pero una FAQ y una ley no tienen el mismo grado de permanencia.

¿Qué cambia para los proyectos cripto?

Para los emisores de tokens, el mensaje práctico de la nueva interpretación es bastante claro.

Primero, construir una red funcional adquiere todavía más importancia.

Segundo, las promesas realizadas durante las primeras etapas del proyecto pueden tener consecuencias regulatorias.

Tercero, una vez que el sistema cumple las condiciones definidas, determinadas actividades de gestión del token, incluidas algunas recompras, no necesariamente convierten de nuevo el activo en un valor.

Y cuarto, los proyectos deben ser especialmente cuidadosos cuando presentan una recompra como una fuente de rendimiento para los titulares.

La diferencia entre gestión de tesorería y promesa de rentabilidad puede adquirir una importancia jurídica considerable.

¿Qué significa para los inversores?

Para los inversores, la nueva guía de la SEC sobre criptomonedas aporta más información, pero no elimina todos los riesgos regulatorios.

El hecho de que una red sea funcional no significa que cualquier operación relacionada con su token quede automáticamente fuera de las leyes de valores.

Tampoco significa que cualquier staking receipt token sea necesariamente una commodity.

La estructura concreta del producto, los derechos asociados, la forma en que se emite, la relación con el activo subyacente y las promesas realizadas por sus responsables continúan siendo relevantes.

Por eso, la nueva orientación debe interpretarse como un marco de análisis y no como una certificación general para el mercado cripto.

Una SEC que está definiendo el mercado mientras el Congreso debate

La situación refleja un momento particularmente importante para las criptomonedas en Estados Unidos.

Por un lado, el Congreso continúa debatiendo una legislación que establezca reglas más permanentes para los activos digitales.

Por otro, la SEC está utilizando las herramientas administrativas disponibles para ofrecer respuestas a cuestiones concretas.

La estrategia está creando progresivamente un marco regulatorio alrededor de conceptos como funcionalidad, descentralización, recompra de tokens y staking.

La propia SEC también ha avanzado en paralelo con su llamada Innovation Exemption, que permite bajo determinadas condiciones operar mercados on-chain para acciones tokenizadas durante un periodo de cinco años.

Esto demuestra que el regulador está abordando diferentes piezas de la infraestructura financiera basada en blockchain.

La conclusión: más claridad, pero todavía no una regulación definitiva

La nueva guía de la SEC sobre criptomonedas supone una aclaración relevante para el mercado, especialmente para los proyectos que ya cuentan con redes funcionales y para los protocolos que utilizan recompras o liquid staking.

La idea central puede resumirse así:

Un token no se convierte automáticamente en un valor por el simple hecho de que su emisor realice recompras.

Pero si una red todavía no es funcional y las recompras se presentan como una promesa de rentabilidad vinculada a los esfuerzos del equipo, el análisis puede ser diferente.

En el caso de los staking receipt tokens, la SEC también reconoce que pueden funcionar como recibos que representan la propiedad del activo subyacente cuando se cumplen determinadas condiciones.

El cambio más importante, sin embargo, puede estar en otra parte.

La SEC está proporcionando respuestas concretas a preguntas que hasta ahora generaban una enorme incertidumbre en el mercado.

Eso no sustituye al CLARITY Act ni crea una regulación permanente.

Pero sí dibuja con mayor precisión cómo está interpretando actualmente la agencia cuestiones fundamentales sobre los criptoactivos.

Para los proyectos, la lección parece ser clara: la funcionalidad de la red, las promesas realizadas a los compradores y la forma en la que se estructuran las recompras y el staking importan tanto como el propio token.

Y para el mercado, queda una cuestión abierta: cuánto de estas interpretaciones terminará convirtiéndose en una regulación permanente y cuánto podría cambiar con una futura SEC.

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