
La guerra por el dominio de la inteligencia artificial acaba de entrar en una nueva fase. DeepSeek estaría preparando un gigantesco despliegue de chips fabricados por Huawei que podría convertirse en uno de los mayores movimientos de sustitución de tecnología estadounidense dentro de China.
Según la información publicada por Bloomberg y recogida por ZeroHedge, DeepSeek pretende utilizar al menos 160.000 procesadores Ascend 950DT de Huawei en una parte de su nuevo centro de datos de escala gigavatio situado en Ulanqab, Mongolia Interior.
El movimiento plantea una pregunta cada vez más importante para los mercados: ¿hasta qué punto DeepSeek y Huawei amenazan a Nvidia?
La respuesta no es tan sencilla como podría parecer.
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160.000 chips Huawei para DeepSeek
El centro de datos que DeepSeek está construyendo al noroeste de Pekín tendrá una capacidad energética de aproximadamente un gigavatio. Cuando funcione a plena capacidad, el complejo podría consumir tanta electricidad como para abastecer a unas 750.000 viviendas.
Una parte de esa enorme infraestructura estaría destinada a los nuevos Huawei Ascend 950DT, con un pedido estimado de 160.000 unidades.
Si finalmente se instala todo el hardware previsto, estaríamos ante el mayor clúster conocido de chips de inteligencia artificial fabricados en China.
Sin embargo, existe una diferencia fundamental respecto a los procesadores de Nvidia: DeepSeek no tiene previsto utilizar estos chips principalmente para entrenar sus próximos modelos.
Su función será, sobre todo, la inferencia.
Y ahí está precisamente una de las claves de esta historia.
Entrenamiento frente a inferencia: la batalla que está cambiando
El desarrollo de cualquier gran modelo de inteligencia artificial puede dividirse, simplificando, en dos grandes etapas.
La primera es el entrenamiento, durante el cual enormes cantidades de procesadores trabajan conjuntamente durante semanas o meses para construir el modelo.
La segunda es la inferencia, que comienza cuando el modelo ya está terminado y se utiliza para responder preguntas, generar código, resumir documentos o ejecutar aplicaciones de IA.
Durante años, el entrenamiento ha sido considerado la parte más importante de la carrera tecnológica. Pero la inferencia está creciendo rápidamente y puede convertirse en una fuente cada vez mayor de consumo de computación y de ingresos.
Esto explica por qué el pedido de DeepSeek resulta especialmente relevante.
Aunque Huawei todavía tenga dificultades para competir con Nvidia en el entrenamiento de modelos avanzados, sus chips pueden empezar a conquistar una parte considerable del mercado de inferencia chino.
Por eso, DeepSeek y Huawei amenazan a Nvidia de una manera diferente a la que muchos inversores podrían estar imaginando.
Huawei todavía tiene un gran problema
El principal obstáculo para Huawei no parece ser únicamente el rendimiento de sus procesadores.
Es la capacidad de fabricación.
La producción del Ascend 950DT estaría limitada por la disponibilidad de componentes avanzados, especialmente de memoria de alto ancho de banda, conocida como HBM.
Este tipo de memoria resulta fundamental para los aceleradores de inteligencia artificial porque permite mover enormes cantidades de datos entre la memoria y el procesador.
Empresas como SK Hynix, Samsung y Micron son actores fundamentales en este mercado. Las restricciones estadounidenses sobre la exportación de tecnologías avanzadas a China han obligado a Huawei a desarrollar alternativas propias.
El resultado es una situación paradójica: China quiere acelerar la sustitución de Nvidia, pero su principal fabricante nacional todavía no puede producir chips avanzados a la velocidad necesaria para satisfacer toda la demanda.
De acuerdo con la información citada por ZeroHedge, completar el pedido de DeepSeek podría requerir más de un año.
¿Puede Huawei realmente sustituir a Nvidia?
Aquí aparece una de las principales diferencias.
El Ascend 950DT estaría aproximadamente en el entorno de la generación Hopper de Nvidia, representada por los H100 que impulsaron el boom inicial de la inteligencia artificial.
Pero cuando el centro de datos de DeepSeek esté plenamente operativo, previsiblemente hacia finales de 2027, Nvidia podría encontrarse varias generaciones por delante en materia de entrenamiento.
Por tanto, no parece que Huawei esté ganando la carrera tecnológica global contra Nvidia.
Lo que está ocurriendo es algo diferente.
China está utilizando su política industrial para acelerar la adopción de hardware nacional.
Y eso puede ser mucho más importante para Nvidia que una simple comparación de rendimiento.
El verdadero problema para Nvidia está en Pekín
Estados Unidos ha impuesto durante años restricciones destinadas a limitar el acceso chino a los chips más avanzados de inteligencia artificial.
Sin embargo, Washington ha llegado a autorizar determinadas ventas de procesadores Nvidia a compradores chinos bajo condiciones específicas. El problema es que Pekín también tiene capacidad para decidir qué hardware pueden utilizar sus empresas.
Según la información recogida por ZeroHedge, China habría limitado la entrada de determinados chips Nvidia mientras impulsa activamente la utilización de alternativas nacionales.
Eso significa que la amenaza no procede necesariamente de que Huawei fabrique un procesador superior.
Procede de que el Gobierno chino puede decidir qué chips se compran, cuáles se autorizan y cuáles reciben prioridad.
En otras palabras, Huawei no necesita ganar la batalla de precio y rendimiento para quitarle cuota a Nvidia.
Puede ganar mediante regulación, cuotas y política industrial.
Y ahí es donde DeepSeek y Huawei amenazan a Nvidia de forma especialmente significativa.
¿Qué ocurre con el resto del gigantesco centro de datos?
Otro de los grandes interrogantes está en la dimensión real del proyecto de Ulanqab.
Los 160.000 chips Ascend 950DT representarían solamente una parte del enorme centro de datos de escala gigavatio.
Utilizando como referencia el consumo energético de grandes clústeres de Nvidia, el hardware de Huawei podría ocupar aproximadamente una cuarta parte de la capacidad energética prevista, aunque la cifra final dependerá del consumo real de los Ascend 950DT.
La gran pregunta es qué tecnología ocupará el resto.
Desde Washington se ha especulado incluso con la posibilidad de que parte de la infraestructura pueda albergar chips Nvidia Blackwell obtenidos mediante canales no autorizados. Estas acusaciones no han sido verificadas de forma independiente y DeepSeek no confirmó esas informaciones.
Por ahora, por tanto, existe una gran incógnita sobre la composición definitiva del complejo.
Nvidia sigue teniendo una ventaja enorme
A pesar de todo, sería prematuro hablar de una derrota de Nvidia.
La compañía mantiene una ventaja tecnológica considerable, especialmente en entrenamiento de modelos de frontera, además de contar con un ecosistema de software extremadamente desarrollado.
De hecho, DeepSeek continúa necesitando hardware Nvidia para determinadas cargas de trabajo de entrenamiento, mientras que Huawei está ganando terreno principalmente en inferencia.
La diferencia es importante.
El desafío para Nvidia no consiste necesariamente en que Huawei vaya a fabricar mañana un chip mejor que los suyos.
El verdadero riesgo es que China consiga crear un ecosistema tecnológico suficientemente grande y autosuficiente como para reducir progresivamente la dependencia de Nvidia.
Además, DeepSeek está desarrollando su propia tecnología de chips para inferencia, una señal de que la tendencia hacia una mayor independencia del hardware extranjero va más allá de Huawei. Reuters informó en julio de 2026 de que DeepSeek estaba desarrollando un procesador propio orientado precisamente a tareas de inferencia.
La guerra de los chips ya no es solo tecnológica
La batalla entre Nvidia y Huawei demuestra que la industria de la inteligencia artificial está dejando de ser exclusivamente una competición entre empresas.
También se ha convertido en una cuestión geopolítica.
Estados Unidos intenta limitar el acceso de China a determinados semiconductores avanzados, mientras Pekín responde impulsando fabricantes nacionales como Huawei y reduciendo progresivamente la dependencia de compañías estadounidenses.
Por eso, DeepSeek y Huawei amenazan a Nvidia aunque todavía exista una importante brecha tecnológica entre ambas partes.
El riesgo para Nvidia no está solamente en perder la carrera de rendimiento.
Está en perder el acceso a uno de los mayores mercados potenciales de inteligencia artificial del mundo.
Y si China consigue construir una cadena de suministro nacional capaz de abastecer entrenamiento, inferencia, memoria y software, las consecuencias podrían extenderse mucho más allá de Huawei.
La clave para 2027
La gran incógnita será comprobar qué parte de la enorme infraestructura de DeepSeek terminará funcionando con tecnología Huawei, qué capacidad real tendrá el Ascend 950DT y cuánto podrá reducir China su dependencia de Nvidia.
Por ahora, Nvidia conserva una ventaja tecnológica significativa.
Pero el pedido de 160.000 chips demuestra que Pekín está dispuesto a utilizar todos los instrumentos disponibles para acelerar la creación de un ecosistema de IA doméstico.
Y esa es probablemente la verdadera amenaza.
No se trata únicamente de que Huawei pueda fabricar un chip capaz de competir con Nvidia.
Se trata de que China puede decidir que sus empresas utilicen Huawei incluso cuando Nvidia siga siendo técnicamente superior.
La guerra por el futuro de la inteligencia artificial acaba de adquirir una dimensión mucho más geopolítica.
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