
El mercado del oro atraviesa un cambio estructural que está obligando a los analistas a replantearse los factores que tradicionalmente explicaban la evolución del metal precioso. Para Jefferies, la relación histórica entre el oro, los tipos de interés reales y el dólar estadounidense ya no resulta suficiente para explicar el comportamiento actual del mercado.
La firma ha desarrollado un nuevo modelo cuantitativo que sitúa el precio del oro en 4.650 dólares por onza a finales de 2026, aproximadamente un 5% por encima de los niveles actuales. Pero lo realmente llamativo está en sus escenarios extremos: existen tres situaciones concretas que podrían llevar el oro por encima de 5.000 dólares por onza.
La tesis de Jefferies se apoya principalmente en dos fuerzas que están ganando peso en el mercado: la diversificación de las reservas de los bancos centrales hacia el oro y el deterioro de las cuentas fiscales de Estados Unidos.
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Un nuevo modelo para entender el precio del oro
Durante décadas, los inversores han utilizado variables como los tipos de interés reales, el dólar o la política monetaria estadounidense para intentar anticipar los movimientos del oro.
Sin embargo, Jefferies considera que esta relación se ha debilitado considerablemente.
Según la firma, el oro rompió durante 2024 y 2025 su relación histórica con los tipos reales y el dólar. Como consecuencia, los modelos tradicionales basados exclusivamente en estas variables tienden a infravalorar el precio actual del metal.
Para solucionar este problema, Jefferies reconstruyó su modelo utilizando datos de los últimos 30 años, entre 1995 y 2025, y centró el análisis en tres variables principales:
- 🏦 Diversificación de las reservas internacionales hacia el oro.
- 💵 Peso del oro frente a los bonos del Tesoro estadounidense dentro de las reservas de los bancos centrales.
- 🇺🇸 Déficit fiscal de Estados Unidos como porcentaje del PIB.
La primera variable es especialmente relevante porque intenta medir el cambio estructural que está produciéndose en las reservas internacionales.
Jefferies calcula un indicador que combina las compras netas de oro de los bancos centrales con la participación del dólar dentro de las reservas mundiales de divisas.
En otras palabras, el indicador aumenta cuando los bancos centrales compran más oro y también cuando disminuye el peso del dólar en sus reservas.
Los bancos centrales se convierten en protagonistas
Una de las conclusiones más importantes del análisis es que las compras de oro de los bancos centrales han adquirido una importancia mucho mayor en el ciclo actual.
Durante los últimos años, diferentes bancos centrales han incrementado su exposición al metal precioso como mecanismo para diversificar sus reservas y reducir su dependencia de determinados activos y divisas.
Para Jefferies, este fenómeno ayuda a explicar por qué el oro ha conseguido mantenerse fuerte incluso en momentos en los que algunos de los factores tradicionalmente favorables al metal no estaban presentes.
La firma considera que la diversificación de las reservas internacionales es uno de los elementos estructurales que más pueden influir en el precio del oro durante los próximos años.
Y aquí aparecen los tres escenarios capaces de llevar el metal por encima de los 5.000 dólares.
Escenario 1: regreso a los enormes déficits fiscales de la era Covid
El primer escenario contempla un deterioro considerable de las cuentas públicas estadounidenses.
Jefferies calcula que si el déficit fiscal de Estados Unidos regresara a niveles cercanos al 14% del PIB, similares a los registrados durante la era de la pandemia, el modelo proyectaría un precio del oro superior a los 5.000 dólares por onza.
Un déficit de semejante magnitud implicaría una fuerte expansión de las necesidades de financiación del Gobierno estadounidense.
Para los inversores, esto podría reforzar el atractivo del oro como activo de cobertura frente al riesgo fiscal y la pérdida de poder adquisitivo de las monedas.
La cuestión es especialmente relevante porque el comportamiento de las finanzas públicas estadounidenses se ha convertido en uno de los factores estructurales que los mercados vigilan con mayor atención.
Escenario 2: el dólar pierde peso en las reservas mundiales
El segundo escenario tiene como protagonista al dólar.
Jefferies estima que si la participación del dólar dentro de las reservas internacionales descendiera por debajo del 40%, el oro podría superar los 5.000 dólares por onza.
Este escenario no requiere necesariamente una crisis monetaria. Podría producirse simplemente mediante un proceso prolongado de diversificación de las reservas de los bancos centrales.
Si las autoridades monetarias continúan reduciendo progresivamente su exposición al dólar y aumentando sus tenencias de oro, la demanda estructural del metal podría mantenerse elevada.
Este fenómeno también ayudaría a explicar por qué los modelos tradicionales basados únicamente en el índice dólar tienen cada vez más dificultades para anticipar correctamente los movimientos del oro.
Escenario 3: los bancos centrales duplican sus compras de oro
El tercer escenario es probablemente el más sencillo de entender.
Si los bancos centrales duplicaran su ritmo actual de compras de oro, el modelo de Jefferies también proyectaría un precio superior a los 5.000 dólares por onza.
No se trata únicamente de una cuestión de demanda especulativa.
Las compras oficiales representan una demanda estructural que puede permanecer en el mercado durante largos periodos de tiempo y que, además, está relacionada con decisiones estratégicas de gestión de reservas.
Por eso, una aceleración significativa de las compras oficiales podría generar una presión alcista considerable sobre el precio.
Jefferies mantiene una previsión alcista para el oro
El nuevo modelo no modifica la trayectoria principal que ya defendía Jefferies.
La firma mantiene su previsión de 4.500 dólares por onza para el segundo semestre de 2026 y de 5.000 dólares para el primer semestre de 2027.
El nuevo análisis cuantitativo simplemente refuerza esa visión.
Jefferies considera que los factores estructurales que están impulsando el mercado del oro continúan intactos y que, a medio plazo, el balance de riesgos para el precio sigue inclinado hacia el lado alcista.
Esta visión coincide parcialmente con otras grandes entidades financieras que también han planteado escenarios de oro por encima de los 5.000 dólares. Por ejemplo, Morgan Stanley considera que el metal podría superar esa barrera en 2027, aunque advierte de que el camino estará marcado por una elevada volatilidad.
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El gran riesgo para el escenario alcista
Pero el análisis de Jefferies también incluye una advertencia importante.
La misma dependencia de las compras de los bancos centrales que alimenta el escenario alcista representa también uno de los principales riesgos para el oro.
Si las autoridades monetarias comienzan a vender oro de forma neta, el efecto podría ser significativamente negativo para el precio.
Una reversión de la tendencia actual de acumulación reduciría uno de los principales pilares estructurales de la demanda.
Por eso, el comportamiento de las reservas oficiales será una variable fundamental para determinar si el oro consigue finalmente superar los 5.000 dólares de manera sostenible.
El oro ya no responde únicamente a la Fed y al dólar
La principal conclusión del estudio de Jefferies va mucho más allá de una simple previsión de precios.
El mercado del oro parece estar atravesando una transformación estructural.
Durante años, los inversores prestaron especial atención a la Reserva Federal, los tipos de interés reales y la evolución del dólar. Estos factores siguen siendo importantes, pero podrían no ser suficientes para explicar la dinámica actual.
La creciente importancia de las reservas de los bancos centrales introduce una nueva dimensión.
La demanda oficial, la diversificación monetaria y la situación fiscal de las grandes economías están adquiriendo un peso cada vez mayor.
Esto significa que para anticipar el próximo gran movimiento del metal será necesario vigilar no solo la Fed o el dólar, sino también qué hacen los bancos centrales con sus reservas.
¿Puede el oro superar los 5.000 dólares?
La respuesta de Jefferies es clara: sí, existen escenarios capaces de llevar el oro por encima de los 5.000 dólares por onza.
Pero eso no significa que los tres vayan a producirse simultáneamente.
El modelo identifica tres caminos independientes:
- 🇺🇸 Un regreso de los déficits fiscales estadounidenses hacia niveles cercanos al 14% del PIB.
- 💵 Una caída de la participación del dólar en las reservas mundiales por debajo del 40%.
- 🏦 Una duplicación del ritmo actual de compras de oro por parte de los bancos centrales.
Cualquiera de estos escenarios, por separado, podría ser suficiente para superar la barrera de los 5.000 dólares según el modelo de Jefferies.
Conclusión: el nuevo motor del oro puede estar en las reservas
El análisis de Jefferies plantea una idea especialmente relevante para los inversores: el próximo gran movimiento del oro podría depender menos de los factores tradicionales y más de la transformación del sistema de reservas internacionales.
La firma sitúa su objetivo en 4.650 dólares para finales de 2026 y mantiene los 5.000 dólares para el primer semestre de 2027.
Pero sus escenarios extremos muestran que el potencial alcista podría ser todavía mayor.
El verdadero indicador que habrá que vigilar será la evolución de las compras de los bancos centrales, el peso del dólar en las reservas globales y la trayectoria fiscal de Estados Unidos.
Si estas tres tendencias continúan deteriorándose en la dirección que plantea Jefferies, el oro por encima de 5.000 dólares dejaría de ser simplemente una posibilidad teórica para convertirse en un escenario cada vez más plausible.
Y si, por el contrario, los bancos centrales reducen sus compras o comienzan a vender reservas de oro, la historia podría cambiar rápidamente.
Por eso, más que preguntarse únicamente cuánto puede subir el oro, la pregunta clave para los próximos años será: ¿seguirán los bancos centrales acumulando oro al ritmo actual?
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