
La guerra entre EE. UU. e Irán se ha convertido en uno de los principales focos de incertidumbre para los mercados globales. Sin embargo, algunos estrategas financieros creen que el conflicto podría moderarse antes de lo esperado. Según el analista Michael Hartnett, la política interna estadounidense podría empujar hacia una desescalada en marzo, especialmente si el aumento del precio del petróleo empieza a afectar al sentimiento económico de los votantes.
Hartnett, estratega jefe de inversión de Bank of America, sostiene que los ciclos políticos en Estados Unidos suelen tener un impacto directo sobre la evolución de los conflictos internacionales y sobre la reacción de los mercados financieros.
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La política interna podría frenar la guerra entre EE. UU. e Irán
De acuerdo con el análisis de Hartnett, la duración de la guerra entre EE. UU. e Irán podría depender menos de la situación militar sobre el terreno y más de factores políticos domésticos.
Uno de los elementos clave es el precio de la gasolina en Estados Unidos. Cuando los precios energéticos suben demasiado, el impacto en el consumidor suele traducirse rápidamente en presión política. Esto podría empujar a la administración estadounidense a buscar una reducción de las tensiones.
Los mercados energéticos ya han reaccionado con volatilidad ante el conflicto. El precio del petróleo subió con fuerza cuando se intensificaron las tensiones en Oriente Medio, impulsado por el riesgo de interrupciones en el suministro global.
Más información sobre el impacto geopolítico del petróleo puede consultarse en el análisis del International Energy Agency:
https://www.iea.org
Estrategia de inversión: cómo posicionarse ante el conflicto
El estratega de Bank of America también ha propuesto una estrategia concreta para los inversores que intentan navegar la incertidumbre generada por la guerra entre EE. UU. e Irán.
Su enfoque se basa en tres posibles movimientos del mercado:
- Vender petróleo si supera los 90 dólares por barril.
- Reducir exposición al dólar si el índice DXY supera el nivel 100.
- Comprar bonos del Tesoro estadounidense a 30 años si el rendimiento alcanza el 5 %.
Según Hartnett, estos niveles actuarían como señales de que el mercado está reaccionando de forma exagerada al conflicto.
El análisis también sugiere que, si el conflicto se enfría en marzo, podría producirse un retorno del apetito por el riesgo en los mercados financieros.
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El papel del petróleo en la guerra entre EE. UU. e Irán
El petróleo es uno de los indicadores más sensibles a la evolución del conflicto. Oriente Medio sigue siendo la región más importante para el suministro energético mundial, y cualquier interrupción puede generar fuertes subidas de precios.
En episodios anteriores de tensión entre Washington y Teherán, el mercado del crudo ha reaccionado con bruscos movimientos. En algunos casos, los precios han subido rápidamente ante el temor a bloqueos en rutas clave como el Strait of Hormuz, por donde transita una gran parte del comercio mundial de petróleo.
Si el conflicto se prolonga y el petróleo supera los 100 dólares por barril, Hartnett advierte que el impacto sobre la economía global podría ser considerable.
Datos actualizados sobre el mercado energético pueden consultarse en el portal especializado de U.S. Energy Information Administration:
https://www.eia.gov
Riesgos para los mercados financieros
La guerra entre EE. UU. e Irán no solo afecta al petróleo. También tiene implicaciones importantes para otros activos financieros.
En situaciones de tensión geopolítica, los inversores suelen buscar refugio en activos considerados más seguros, como:
- bonos del Tesoro estadounidense
- oro
- dólar estadounidense
Al mismo tiempo, los mercados bursátiles tienden a mostrar mayor volatilidad, especialmente en sectores sensibles al coste energético.
En este contexto, Hartnett también señala que algunos activos que han estado sobrecomprados —como el oro, los semiconductores o ciertas bolsas europeas— podrían experimentar correcciones si el conflicto pierde intensidad.
Un factor clave: el calendario político estadounidense
El análisis del estratega de Bank of America insiste en que el verdadero motor de una posible desescalada en la guerra entre EE. UU. e Irán podría ser la política interna estadounidense.
Cuando las tensiones internacionales comienzan a afectar directamente a la economía doméstica —especialmente a través de la inflación energética— los incentivos políticos para reducir el conflicto aumentan rápidamente.
Por esa razón, Hartnett cree que marzo podría convertirse en un punto de inflexión para los mercados y para la evolución del conflicto.
Si las tensiones disminuyen, los activos de riesgo —como acciones tecnológicas, mercados emergentes o criptomonedas— podrían recuperar terreno tras semanas de incertidumbre.
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