
¿Los mercados están al borde del precipicio? Bueno, eso depende de a quién le preguntes. Mientras la mayoría de los analistas celebran con optimismo cualquier señal de estabilidad (o simplemente ignoran las tormentas en el horizonte), Michael Pento, un estratega conocido por sus audaces opiniones, ya está anunciando un desplome del 50% en el S&P 500.
La receta mágica de la Fed: inflar y rezar
Pento nos recuerda lo que sucedió en 2020: la Reserva Federal infló su balance de $4 billones a $9 billones entre 2020 y 2022. ¿El resultado? Inflación, como no se veía desde 1981. “Si mides la inflación como se hacía antes de que la manipularan en 1996, en realidad está más cerca del 20%”, señala Pento, con una precisión que asusta.
¿El efecto? Según él, la inflación ya ha borrado de un plumazo a los cuatro quintiles inferiores de la clase media. Sí, esa misma clase media que nunca se puede tomar un respiro. Pero, claro, ¿quién necesita estabilidad económica cuando tenemos memes de gatitos en Internet?
La lección japonesa que nadie quiere aprender
Pento también lanza una advertencia: ni siquiera las políticas más agresivas de estímulo pueden garantizar que los mercados se sostengan. Japón, el eterno ejemplo de cómo no hacer las cosas, tiene tasas de interés cercanas al 0%, el Banco de Japón compró literalmente todos los bonos gubernamentales posibles, posee la mitad del mercado de ETF… ¿y saben qué? Su mercado sigue por debajo de los niveles de hace 35 años. Bravo, Japón.
Doomers y sus profecías fallidas
Por otro lado, Lance Roberts no está aquí para compartir el pesimismo sin fundamento. Según él, los profetas del desastre han causado más daño a los inversionistas minoristas que cualquier desplome. La razón: asustan a todos con predicciones apocalípticas, mientras el S&P sigue rompiendo máximos históricos.
¿Recuerdan 2020, cuando literalmente cerraron el mundo entero? Bueno, si ese evento no hundió al mercado un 80%, probablemente nada lo hará en el corto plazo. Claro, la Fed echó mano de todos los trucos posibles: cheques de estímulo, perdón de deudas, tasas de interés en cero y $120 mil millones mensuales en relajación cuantitativa. Pero, oye, ¿quién necesita estabilidad económica cuando puedes imprimir dinero como si fuera un videojuego?
¿Deberías escuchar a los catastrofistas?
Roberts deja claro que predecir caídas sin un marco de tiempo definido es una receta para el desastre financiero personal. Además, asegura que la liquidez y los estímulos actuales podrían mantener esta fiesta bursátil mucho más tiempo de lo esperado. ¿El consejo de Roberts? Quizá, en lugar de esperar el apocalipsis financiero, deberíamos disfrutar el show. Al fin y al cabo, cuando caiga el mercado, siempre podemos culpar a la Fed, Japón o a los astros.
Conclusión: el crash que siempre está «a la vuelta de la esquina»
En resumen, si estás esperando el desplome de los mercados, podrías quedarte esperando mucho tiempo. Entre la política monetaria impredecible, la inflación que nadie quiere admitir y los eternos augurios de los pesimistas, el panorama económico de 2025 promete ser un cóctel de incertidumbre y diversión. Así que, ¿por qué no disfrutar mientras la música sigue sonando? Solo asegúrate de tener un plan cuando se acabe la fiesta.
Por ZeroHedge





